Haciendo más fácil
la vida en el edificio
 

Por Juan Kozel y Jorge Blat

Según la Revista del Ascensor existen en nuestro país alrededor de 240.000 ascensores. La mayoría son de motor asincrónico con reductor, y usan controles electromecánicos basados en relays y contactores. Se trata, en general, de aparatos de excelente factura, que están en buen estado y que pueden, con adecuado mantenimiento, continuar sirviendo a los vecinos y visitantes por un largo tiempo.

Hasta ahora, automatizar estas máquinas era algo problemático y a veces inalcanzable: la automatización requería descartar el comando electromecánico existente, con todos sus cables, y reemplazarlo por uno electrónico. Se trata de una solución que toma tiempo y que es costosa, por lo que suele estar por encima de las posibilidades económicas de muchos consorcios.

Un argentino –ex ingeniero de diseño de Boeing, Seattle, USA– dedujo que un ascensor tradicional con años de servicio por delante puede actualizarse con un cerebro que le permita organizar las llamadas. La organización colectiva de llamadas ascendentes y descendentes, tanto del pasillo como de la cabina, evita viajes inútiles y reduce sensiblemente el tiempo de espera del ascensor. El ascensor deja de hacer viajes innecesarios y quienes lo esperan dejan de frustrarse al notar que el vehículo pasa sin detenerse.

A partir de esta idea se desarrolló, utilizando lo más nuevo y avanzado en procesadores de 32 bits y componentes que no existían hasta hace poco, el Automator, Procesador de Llamadas Colectivas ascendentes y descendentes.

El dispositivo se instala en la sala de máquinas en forma económica, rápida y segura. Aproximadamente en una hora los usuarios podrán gozar los beneficios de poseer y utilizar un ascensor automático.

El sistema almacena en su memoria los pedidos de llamada y los atiende ordenando las peticiones en viajes ascendentes y descendentes, según algoritmos de funcionamiento que minimizan la espera del usuario. Cada usuario tendrá la certeza de que su llamada será atendida.

La principal ventaja del sistema es que incrementa la capacidad de transporte de los elevadores del edificio, racionalizando el tiempo y el ordenamiento del transporte vertical. No es preciso subrayar que buena parte de la calidad de vida de un espacio se cimenta sobre este tipo de detalles.

La automatización redundará sin duda en múltiples beneficios, entre los que corresponde mencionar la valorización de la propiedad.

Como dato de interés, la empresa está trabajando desde hace tres años en un control electrónico de ascensor completo de altas prestaciones regenerativo. Cuando llegue al mercado, este control va a recuperar energía de los motores asincrónicos de los ascensores. Esta energía se podrá usar en los otros ascensores, iluminación y bombas de agua, y cualquier otro consumo del edificio.